
Autonomía estratégica de la Unión Europea y desde Portugal
2026 · 762 páginas





Cómo construir un nuevo contrato social para el desarrollo sostenible, la justicia distributiva y la esperanza colectiva
How to build a new social contract for sustainable development, distributive justice, and collective hope
Comment construire un nouveau contrat social pour un développement durable, une justice distributive et un espoir collectif ?
Wie lässt sich ein neuer Gesellschaftsvertrag für nachhaltige Entwicklung, Verteilungsgerechtigkeit und kollektive Hoffnung aufbauen?
«Contra a economia que conta pessoas, pela economia em que as pessoas contam.»
Texto publicado con la edición en español (Amazon).
Un nuevo contrato para la dignidad humana
La paradoja de nuestro tiempo
La humanidad nunca ha sido tan rica. Nunca ha contado con tanta ciencia, tanta tecnología, tanta capacidad instalada para alimentar, curar, educar y dar cobijo a cada uno de sus miembros. Y, sin embargo, nunca la brecha entre lo que podemos hacer y lo que realmente hacemos ha sido tan escandalosa, tan bien documentada, tan imposible de ignorar. Este libro nace de esta herida: la conciencia de que vivimos inmersos en una paradoja que ya no es meramente moral, sino estadística, medible, certificada por las instituciones más serias del sistema internacional. Las cifras que la describen no pertenecen a folletos: pertenecen a los informes del Fondo Monetario Internacional, la Organización Internacional del Trabajo, el Banco Mundial, el Laboratorio Mundial de la Desigualdad y los servicios climáticos europeos. Y lo que dicen, leídos en conjunto, tiene una claridad que prescinde de la retórica.
En 2025, el diez por ciento más rico de la población adulta mundial —aproximadamente 560 millones de personas— recibió el 53 por ciento de todos los ingresos generados en el planeta, mientras que la mitad más pobre de la humanidad, casi 2.800 millones de adultos, se contentó con el 8 por ciento (Chancel et al., 2025). En términos de riqueza, la asimetría es aún más asombrosa: el diez por ciento más rico posee aproximadamente tres cuartas partes de toda la riqueza personal del mundo, y la mitad más pobre solo el 2 por ciento (Chancel et al., 2025). Sin embargo, hay una cifra que resume todas las demás y merece ser leída con detenimiento, como si se tratara de un veredicto: el 0,001 por ciento más rico de la distribución —menos de 60.000 personas— posee tres veces más riqueza que toda la mitad más pobre de la humanidad junta (Chancel et al., 2025). 60.000 personas por un lado; 4.000 millones por el otro. Ninguna teoría de la productividad marginal, ninguna fábula del mérito, ninguna aritmética del riesgo empresarial puede explicar esta proporción sin sonrojarse.
Y la marea sigue subiendo en la misma dirección. La riqueza de los multimillonarios creció en dos billones de dólares en 2024, tres veces más rápido que el año anterior, con doscientos cuatro nuevos multimillonarios, casi cuatro por semana (Oxfam International, 2025). En 2025 se aceleró de nuevo: aumentó en más del dieciséis por ciento en un solo año, alcanzando un récord de 18,3 billones de dólares, y el número de multimillonarios superó los tres mil por primera vez en la historia; desde 2020, la riqueza de los multimillonarios ha aumentado en un ochenta y uno por ciento, y hoy los doce multimillonarios más ricos son suficientes para igualar la riqueza de más de cuatro mil millones de seres humanos (Oxfam International, 2026). Entre 2000 y 2024, el uno por ciento más rico capturó el cuarenta y uno por ciento de toda la nueva riqueza creada en el mundo (Chancel et al., 2025). No estamos ante un accidente de un sistema globalmente justo; Estamos ante la lógica operativa de un sistema que distribuye hacia arriba por defecto.
Mientras tanto, al otro lado del mismo río, 808 millones de personas —una de cada diez en el planeta— vivían por debajo del umbral de pobreza extrema de tres dólares al día en 2025, según el informe más reciente del Banco Mundial (Banco Mundial, 2025). El progreso contra la pobreza extrema prácticamente se ha estancado desde 2019, obstaculizado por pandemias, conflictos y crisis climáticas, y se concentra cada vez más en el África subsahariana y los estados frágiles. 2100 millones de trabajadores se ganan la vida en el sector informal, sin derechos básicos, protección social ni seguridad de ingresos; aproximadamente 300 millones trabajan y, sin embargo, siguen viviendo en la pobreza extrema (Organización Internacional del Trabajo, 2026). Trabajan y son pobres. Esta simple yuxtaposición de dos palabras debería ser suficiente para declarar inválido el contrato que las hacía compatibles
Um novo contrato para a dignidade humana
O paradoxo do nosso tempo
Nunca a humanidade foi tão rica. Nunca dispôs de tanta ciência, de tanta técnica, de tanta capacidade instalada para alimentar, curar, educar e abrigar cada um dos seus membros. E, no entanto, nunca a distância entre o que podemos e o que fazemos foi tão escandalosa, tão documentada, tão impossível de ignorar. Este livro nasce dessa ferida: a consciência de que vivemos no interior de um paradoxo que já não é apenas moral, mas estatístico, mensurável, certificado pelas instituições mais sóbrias do sistema internacional.
— A Economia da Dignidade
Texto original en portugués.
Fuente: descripción editorial de la edición en portugués (Amazon).
Edición en español:
La economía de la dignidad
772 páginasKindle y tapa blanda
Edición en portugués:
A Economia da Dignidade
734 páginasKindle y tapa blanda
Edición en inglés:
The Economy of Dignity
723 páginasKindle y tapa blanda
Edición en francés:
L’économie de la dignité
793 páginasKindle y tapa blanda
Edición en alemán:
Die Ökonomie der Würde
820 páginasKindle y tapa blanda
Texto original en portugués.
Datado de Julho de 2026 e publicado em quatro línguas, este é o livro mais normativo do eixo — e talvez o mais pessoal na sua ambição moral. Parte de um paradoxo enunciado logo na primeira página do prefácio: «Nunca a humanidade foi tão rica» e, no entanto, nunca a distância entre o que podemos e o que fazemos foi tão escandalosa. Os números que sustentam a ferida não vêm de panfletos, mas dos relatórios do FMI, da OIT, do Banco Mundial e do World Inequality Lab: os dez por cento mais ricos recebem 53% do rendimento mundial; menos de sessenta mil pessoas — o topo de 0,001% — possuem três vezes mais riqueza do que quatro mil milhões de seres humanos. A tese central segue a bandeira do World Inequality Report: a desigualdade contemporânea «é uma escolha política, não uma fatalidade» — é arquitectura, não geologia, e o que foi desenhado pode ser redesenhado.
O livro recusa expressamente duas ilusões simétricas — a do mercado autocorrector, que quarenta anos de dados falsificaram, e a das soluções simplistas, sejam elas o proteccionismo, o decrescimento por decreto ou o homem providencial — e escolhe «o caminho mais difícil e mais fecundo: o da engenharia institucional democrática, fundada em evidência, orçamentada, faseada, avaliada». O seu núcleo propositivo é um modelo com nome próprio, o MIDSEE — Modelo Integrado de Desenvolvimento Sustentado com Equidade Estrutural —, assente em quatro pilares: trabalho digno como direito efectivo, piso de rendimento «como infra-estrutura, não como caridade», fiscalidade justa nacional e global, e sustentabilidade como condição de tudo o resto. A estrutura em cinco partes — diagnóstico, fundamentos teóricos, arquitectura do modelo, implementação e governação, e uma Parte V inteiramente dedicada a Portugal («Portugal como prova») — culmina num epílogo ensaístico de grande fôlego literário.
Os diálogos intelectuais definem o mapa da economia política contemporânea: Piketty e a crítica construtiva ao r > g; Milanović e a Grande Convergência, honestamente admitida e integrada; Sen e Nussbaum na abordagem das capacidades; Acemoglu na gramática das instituições inclusivas; Mazzucato no Estado investidor; Polanyi e a grande transformação; e, num registo mais fundo, Aristóteles (a oikonomia contra a crematística), Adam Smith relido a partir da Teoria dos Sentimentos Morais, John Donne, Genovesi e a economia civil da pubblica felicità, até à tradição portuguesa — Antero, Sophia, Camões, Pessoa. A frase-âncora do livro, repetida do prefácio ao epílogo, é uma proposição sobre a natureza relacional do bem-estar: «só se é feliz no meio de felizes». E a divisa final condensa o programa: «Contra a economia que conta pessoas, pela economia em que as pessoas contam.»
No lugar da obra, A Economia da Dignidade é o contraponto interno da Autonomia Estratégica: se aquela constrói a soberania externa, esta constrói a coesão interna sem a qual — como o próprio autor argumenta na nona tese da Esperança Lúcida — nenhuma estratégia de resiliência nacional funciona a médio prazo. O caso português, com o Gini mais baixo desde os anos noventa e a dívida abaixo dos noventa por cento do PIB, é mobilizado não como triunfo, mas como demonstração de que «a desigualdade responde à política. Onde há escolha, há margem. Onde há margem, há responsabilidade.»
«o caminho mais difícil e mais fecundo: o da engenharia institucional democrática, fundada em evidência, orçamentada, faseada, avaliada»
«Nunca a humanidade foi tão rica»
«é uma escolha política, não uma fatalidade»
«só se é feliz no meio de felizes»
«a desigualdade responde à política. Onde há escolha, há margem. Onde há margem, há responsabilidade.»
«como infra-estrutura, não como caridade»«Portugal como prova»
Fuente: «A Obra Comentada» (Sintra, Julho de 2026) — comentário crítico

2026 · 762 páginas


